Análisis Simbólico de la Semana Santa

DATOS GENERALES

Mes y Año: MARZO 2008

Día: Miércoles 12

Luna Nueva en Géminis

Piscis

Invierno

Imbolc

Tema: Análisis Simbólico de la Semana Santa

Impartió: Itzel De La Peña “Aïfi Layil”

 

“Para muchos es simplemente un buen periodo vacacional que se disfruta en la playa. Para otros, una de las conmemoraciones religiosas más importantes. A casi dos mil años de los hechos que la recuerdan, los días de la Semana Santa conservan una poderosa influencia sobre la cultura contemporánea y se resisten a las explicaciones convencionales.”                    [Secretos de Semana Santa. Rafael Muñoz Saldaña. Conozca Más, Marzo 2008]

 

¿QUÉ ES LA SEMANA SANTA?

DEFINICIÓN:

Es el periodo sagrado del cristianismo que transcurre desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, desde el punto de vista litúrgico.[1] Es el periodo de más intensa actividad dentro de la Iglesia, por ser la Semana en la que se hace un memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

De acuerdo con la tradición católica, durante este periodo se tienen que cumplir siete viernes de cuaresma, ya que cada uno de ellos está dedicado a una advocación religiosa o pasaje del periodo de la pasión de Jesucristo. Hay personas que afirman que durante los siete viernes se tiene que hacer penitencia total.

ORÍGENES:

La celebración anual de la Semana Santa o Semana Mayor tiene sus orígenes en la Fe Cristiana Católica en la cual se conmemoran los últimos días de la vida de Jesús de Nazaret, desde su entrada triunfal a Jerusalén hasta su resurrección gloriosa.

ESTRUCTURA:

Celebraciones especiales recuerdan la institución de la eucaristía en el Jueves Santo. Lecturas de las Sagradas Escrituras, oraciones solemnes y la veneración de la cruz recuerdan la crucifixión de Jesús el Viernes Santo. El Sábado Santo se conmemora el entierro de Jesús; los oficios de vigilia de medianoche inauguran la celebración de la Pascua de Resurrección.

Tanto los católicos romanos como los ortodoxos llaman a la Semana Santa “Semana Grande o Mayor”, porque en ella conmemoran las grandes acciones y sacrificios de Dios para redimir a la humanidad.

Dada la importancia de la celebración de los Dolores de la Virgen María (Viernes de Dolores), el viernes anterior al Domingo de Ramos, en algunos lugares se celebran procesiones, que consisten en sacar unas imágenes a la calle; por lo que se considera Semana Santa, desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Pascua de Resurrección, incluso en algunos lugares la Semana Santa se alarga a los días posteriores al Domingo de Resurrección (Lunes y Martes de Gloria).

Litúrgicamente, los días que conforman a la Semana Santa son los siguientes:

  • Domingo de Ramos
  • Lunes, Martes y Miércoles Santo
  • Jueves Santo
  • Viernes Santo
  • Sábado de Gloria
  • Domingo de Resurrección

 

DOMINGO DE RAMOS.

El Domingo de Ramos, día que inicia la Semana Santa, se conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén, siguiendo la narración del Evangelio de San Marcos:

 "Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un burro atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá. Fueron, y hallaron el burro atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el burro? Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron. Y trajeron el burro a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas! Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce"

(Marcos 11, 1-11).

Las ceremonias litúrgicas de ese día comienzan con la bendición de las palmas y ramas de olivo que llevan en sus manos los fieles, rememorando el pasaje evangélico. Durante la misa se da lectura al relato completo y dramatizado de la Pasión.

 

 LUNES SANTO.

El Lunes Santo dentro de la celebración litúrgica católica recuerda el pasaje de la Unción en Betania, tal y como lo refleja el Evangelio de San Juan:

 "Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una fibra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:

¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?»

Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando. Jesús dijo:

Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.»

Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús."

(Juan 12, 1-11)

MARTES SANTO.

La traición de Judas y el papel de éste centran las reflexiones del Evangelio que se lee en las ceremonias de los católicos en este día. Así mismo se anuncian las Negaciones de San Pedro. Se lee el Evangelio de San Juan:

"En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo:

-«Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar». Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la mesa junto a su pecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:

-«Señor, ¿quién es?».

Le contestó Jesús:

-«Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado». Y untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:

-«Lo que tienes que hacer hazlo en seguida». Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió, dijo Jesús:

-«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: "Donde yo voy, vosotros no podéis ir"».

Simón Pedro le dijo:

-«Señor, ¿a dónde vas?»

Jesús le respondió:

-«Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde».

Pedro replicó:

-«Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti».

Jesús le contestó:

-« ¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces»."

(Juan 13, 21-33 36-38)

MIÉRCOLES SANTO.

La primera parte de la Semana Santa llega a su fin con la celebración del Miércoles Santo. El Evangelio del Miércoles Santo continúa con la traición de Judas Iscariote en este caso en relato de San Mateo:

 "En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:

-« ¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?» Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-« ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?» Él contestó

-«ld a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos"». Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:

-«Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.» Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:

-«¿Soy yo acaso, Señor?» Él respondió:

-«El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido».

Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:

-« ¿Soy yo acaso, Maestro?»

Él respondió:

-«Tú lo has dicho»."                                                                                                                                                                          (Mateo 26, 14-25)

 

Además, la liturgia católica contempla la celebración de la denominada Misa Crismal, en la que los obispos de las distintas Diócesis proceden a la bendición del denominado Santo Crisma, el Óleo de los Enfermos, que se utiliza en la unción de los enfermos, y el Óleo de los Catecúmenos, que se utiliza en el Bautismo junto con el Crisma[2].

TRIDUO PASCUAL.

Los días más importantes de la Semana Santa son los formados por el llamado Triduo Pascual:

Jueves Santo, Viernes Santo, en el que se conmemora la muerte de Cristo y Sábado Santo, en el que se conmemora a Cristo en el sepulcro.

 Es el corazón del año litúrgico.

 

JUEVES SANTO.

El Jueves Santo, celebrado el jueves anterior al Domingo de Resurrección, es el primer día del Triduo Pascual que culminará en la Vigilia que conmemora, en la noche del Sábado Santo la Resurrección de Jesucristo.

 En este día la Iglesia Católica conmemora la institución de la Eucaristía en la Última Cena de Jesús, y del Sacerdocio

Dentro de los oficios del día, adquiere una especial relevancia simbólica el lavatorio de pies que realiza el sacerdote y en el que recuerda el gesto que realizara Jesús antes de la Ultima Cena con sus apóstoles.

 Finalizados los oficios vespertinos, el Santísimo Sacramento se traslada del Sagrario al llamado "monumento", un altar efímero que se coloca ex-profeso para esta celebración, quedando el Sagrario abierto. Igualmente, el altar es despojado de todo tipo de ornato.

El lavatorio queda reflejado también en el Evangelio del día: 

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo:

Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?»

Jesús le replicó:Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.»

Pedro le dijo:'

No me lavarás los pies jamás.»

Jesús le contestó:

Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.»

Simón Pedro le dijo:

Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.»

Jesús le dijo:

Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.»

Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios.» Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:

¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.»

(Juan 13, 1-15)

 VIERNES SANTO. 

El Viernes Santo es uno de los principales días de la liturgia cristiana, pues en él se conmemora la muerte de Cristo en la cruz.

En los oficios del día se conmemora de una manera sobria y solemne la Pasión de Cristo. Se lee el relato completo de la Pasión según San Juan. Luego tienen lugar las peticiones, hechas hoy de manera solemne por la Iglesia, el Papa, los clérigos, fieles, gobernantes e incluso por los no católicos, los judíos y los ateos. Después tiene lugar la veneración del Árbol de la Cruz, en la cual se descubre en tres etapas el crucifijo para la veneración de todos. Terminada esta parte, se procede a distribuir la Comunión a los fieles con las Hostias reservadas en el monumento el día anterior (Jueves Santo).

Además de esta liturgia, se realiza en muchos lugares el Vía crucis (literalmente el camino de la Cruz), siguiendo los pasos de Jesús camino a su muerte. El Viernes y el Sábado Santos son los únicos días del calendario litúrgico católico donde no se celebra la Misa, como luto por la muerte del Señor.

Este día es, además, la fiesta más importante del calendario protestante.

 

SÁBADO SANTO. 

El Sábado Santo (antiguamente Sábado de Gloria) culmina para los cristianos la Semana Santa. Tras conmemorar el día anterior la muerte de Cristo en la Cruz, se espera el momento de la Resurrección.  

Son los días de la sepultura de Jesús y de su descenso al lugar de los muertos, es decir, de su extremo abajamiento para liberar a los que moraban en el reino de la muerte. 

Este es el día de espera litúrgica por excelencia, de espera silenciosa junto al sepulcro que se manifiesta no sólo en la ausencia de celebraciones o misas, sino en símbolos visibles en las iglesias: el altar está desnudo, las luces apagadas.  

Una vez ha anochecido, tiene lugar la principal celebración cristiana del año: la Vigilia Pascual. 

 

VIGILIA PASCUAL. 

Celebrada en la madrugada del sábado al domingo, la Vigilia Pascual es la celebración litúrgica más importante de la Iglesia; llevándose a cabo, una liturgia muy especial. 

Empiezan los oficios con el templo a oscuras, encendiéndose y bendiciéndose un fuego en el atrio, en un lugar fuera del templo. De ese fuego se enciende el Cirio Pascual, una enorme vela que simboliza a Cristo Resucitado. Acto seguido, los fieles encienden sus velas propias de la llama del Cirio. Llegados al presbiterio, se coloca en el centro del mismo, junto al altar o junto al ambón[3], se encienden todas las luces del templo y se canta el Exsultet, o pregón pascual antiguo himno alusivo a la noche de Pascua que proclama la gloria de la Resurrección de Cristo. 

 

DOMINGO DE RESURRECCIÓN. 

El Domingo de Resurrección, es el día en que Jesucristo resucita después de la crucifixión, va al encuentro con sus apóstoles y luego sube hacia los cielos, también es la finalización de la Semana Santa

Es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda su religión. 

Cristo triunfó sobre la muerte y con esto abrió las puertas del Cielo a los creyentes. En la Misa dominical se recuerda de una manera especial. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo. 

Los cristianos consideran como pruebas de la Resurrección de Jesús a su sepulcro vacío y sus numerosas apariciones ante los apóstoles luego de este día. 

Cuando se celebra la Resurrección de Cristo, se está celebrando también la propia liberación de los creyentes. Celebran la derrota del pecado y de la muerte. En la resurrección encuentran la clave de la esperanza cristiana. 

Con el Domingo de Resurrección comienza un Tiempo Pascual, en el que se recuerda el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir a los cielos, durante la fiesta de la Ascensión.


PASCUA

La pascua  (←páscae (latín) ←πάσχα (griego) ← פסח [pésaj] (hebreo), ‘paso’) es un término religioso para designar a la máxima celebración judía y cristiana.

Es una de las celebraciones más importantes para varios pueblos y culturas de la humanidad porque constituye una maravillosa conjunción de ritos, cultura, creencias y leyendas del imaginario colectivo.[4]

El verdadero origen de la Pascua se remonta al año 1513 antes de Cristo, cuando el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto, hacia la Tierra Prometida.

LA PASCUA CRISTIANA

Es la fiesta principal y más antigua de los cristianos. Es el corazón del año litúrgico. León I la llama la fiesta mayor (festum festorum), y dice que la Navidad se celebra en preparación para la Pascua (Sermón xvii en Exodum).[5]

Para los cristianos, La Pascua o Pascua de Resurrección es la celebración que conmemora la Resurrección del Cordero Inmolado: Jesucristo, y manifiesta la victoria ganada en la Cruz por Jesús sobre el demonio.

Tiene además un profundo simbolismo ya que la muerte de Jesús cumple la Antigua Ley, sobre todo en lo referente al cordero pascual que los judíos comen la noche víspera del 14 de Nisan[6].  Cristo, es inmolado el mismo día de la pascua judía, en que se inmolaban los corderos en el templo.

El registro bíblico dice que la noche anterior a su muerte, Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Pascua judía. Posteriormente, instituyó lo que se conoce como la "Cena del Señor", y dijo a sus apóstoles "Sigan haciendo esto, en memoria de mi" (Lucas 22:19). La Cena del Señor debía celebrarse una vez al año; con ella se conmemoraba la muerte de Cristo.

La fecha de celebración varía entre el 22 de marzo y el 25 de abril, ya que tiene lugar el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera del hemisferio norte.

¿CÓMO SE CALCULA LA FECHA DE LA PASCUA?:

Según la primitiva tradición, Jesucristo resucitó el Domingo 16 del mes de Nisan del año judío. Dicho mes comenzaba con el primer Novilunio de la Primavera, por lo tanto, la Pascua de Resurrección se fija en el domingo siguiente a la primera luna llena de Primavera." (Concilio de Nicea, año 365 DC). Debemos recordar que el 21 de Marzo era en aquellos tiempos la fecha que correspondía al equinoccio de primavera.

Con el cambio de calendario, y con los consiguientes ajustes que se realizaron, tenemos a una serie de eminentes matemáticos que han desarrollado diferentes algoritmos para calcular la fecha de la Pascua[7]. Un método es el que aparece en el "Butcher´s Eclesiastical Calendar (1876)" válido para todo el calendario Gregoriano, y otro posible es el debido a Gauss y que es válido entre el año 1900 y el 2000.

LA PASCUA JUDÍA (EL PÉSAJ)

También denominada “Fiesta del Paso”, el Pésaj (Pesach o Pésag) es una fiesta de libertad, una conmemoración milenaria. Con el Pésaj, el pueblo judío festeja la liberación de la esclavitud a la que estuvieron sometidos por los egipcios.

El pésaj judío se origina en la historia contada en la Torá, en la que Yahvé mató a todos los primogénitos de los egipcios. Esta era la última de las plagas enviadas por Dios en contra del Faraón de Egipto y su pueblo por su negativa de liberar a los hijos de Israel. Se relaciona también con el «paso» del Mar Rojo, que según la Biblia sucedió inmediatamente después de la salida de los esclavos judíos de Egipto.

En la víspera del primer día, se comían hierbas amargas mojadas en vinagre, para recordar la tristeza de la servidumbre. Y se narraban en tono cadencioso cánticos que hacían alusión a las diez plagas de Egipto.

El cordero de Pascua era escogido por cada familia. Con el tiempo, la ceremonia de inmolación fue llevada a cabo por la clase sacerdotal. El animal debía ser un macho cabrio, sano y de un año de edad. Se inmolaba al finalizar el día; y por la noche se comía con lechugas amargas. No estaba permitido romper sus huesos, ni dejar restos de carne. Por esta razón, los israelitas se reunían en grupos, para cumplir con las prescripciones de orden sagrado. Durante los siete días posteriores al 14 de Nisán (mes del calendario israelita correspondiente a marzo - abril del calendario español), el pueblo hebreo sólo comía pan sin levadura (no fermentado), al que llamaban "ázimo" o "pan de aflicción".[8]

Luego de esto se debe celebrar la fiesta de los primeros frutos de la cosecha, en este caso de la cebada y cincuenta días más tarde (7 semanas) del trigo, dando origen al Shavuot (‘semanas’).

LA PASCUA EN CULTURAS ANTIGUAS

El origen de estas celebraciones, así como sus historias y leyendas, parte de fiestas semejantes en las religiones antiguas.

La festividad cristiana de la Pascua está relacionada con muchas tradiciones precristianas. Eran frecuentes, en el mundo pagano, las celebraciones durante el día del equinoccio de primavera, algunas de cuyas tradiciones se mantiene hoy, como los huevos de pascua, originalmente pintados con brillantes colores para representar el sol de la primavera.[9]

En la Antigua Grecia se conmemoraba la vuelta de Perséfone, hija de Deméter, diosa de la tierra, desde las profundidades del Infierno a la superficie terrestre; que simbolizaba la resurrección de la vida en primavera tras la desolación del invierno. Muchos pueblos antiguos comparten leyendas parecidas. Los frigios creían que su omnipotente deidad se iba a dormir durante el periodo del solsticio de invierno y ejecutaban ceremonias con música y baile en el equinoccio de primavera para despertarla.

Algunos registros históricos mencionan que los orígenes de la Pascua (en inglés "Easter") se remontan a la fiesta primaveral en honor a la diosa teutónica de la luz y la primavera, conocida como Eostre.

Cuenta la leyenda, que Eostre abrió las puertas del Walhalla, para recibir a Valder, conocido como el Dios Blanco, debido a su pureza y también, como el Dios Sol, porque se creía que su frente suministraba luz a la humanidad. Originalmente, estos ritos de la primavera fueron concebidos para "ahuyentar a los demonios del invierno". 

Fue así como poco a poco, la tradición fusiona el significado cristiano con ceremonias paganas. Aquellos rituales, imposibles de desarraigar eran reasimilados bajo nuevas formas. El júbilo por el nacimiento del sol y por el despertar de la naturaleza, se convirtió en el regocijo por el nacimiento del sol de la justicia y por la resurrección de Cristo.

TRADICIONES MÁS COMUNES:

Huevo de Pascua.- Durante mucho tiempo, estuvo prohibido comer en Cuaresma; no solo carne, sino también huevos. Por eso, el día de Pascua, la gente corría a bendecir grandes cantidades de ellos, para comerlos en familia y distribuirlos como regalo, a vecinos y amigos. 

En Hungría, era común que el lunes de Pascua, los pretendientes acecharan desde el amanecer a las jóvenes de su aldea, para llevarlas junto a las fuentes. Jugueteaban con ellas, las tomaban desprevenidas y les arrojaban en la cabeza un enorme cubo de agua. No conformes con esto, los muchachos reclamaban a sus víctimas una retribución, así que la joven debía entregarle a su pretendiente un huevo y un beso.

Algunas otras creencias dicen que el huevo de pascua se origina en el huevo que participa en los ritos del Séder pascual[10], que simboliza el duro corazón del Faraón que no dejaba salir al pueblo hebreo. Posteriormente, los cristianos tomaron la idea del huevo y lo tomaron como la salida de la nueva vida (resurrección).

Hogueras de Pascua.- Originalmente, el incendio de hogueras, durante la época de la Pascua fue prohibido por la iglesia, por ser considerado como un símbolo pagano.

Sin embargo, en Irlanda, San Patricio introdujo esta práctica, con el fin de sustituir la costumbre de los druidas, de encender hogueras en honor a la primavera, por el símbolo del fuego religioso y cristiano, en honor a Cristo.

Este rito llegó a ser tan popular, que los Papas no tuvieron más remedio que incorporarlo a la liturgia de la iglesia occidental, hacia las postrimerías del siglo noveno.

Los Misterios Eleusinos.- Los misterios de Eleusis, fueron durante más de un milenio el símbolo espiritual de la cultura griega. Se sabe que la iniciación era en la Pascua (aunque otros autores dicen que era en la primera luna llena del equinoccio de otoño, en septiembre). En ellos, se realizaba la ceremonia del pan (dedicado a Ceres, la diosa de los cereales) y del vino.  

La religión eleusina —basada en este solo acto anual de gran intensidad, orientado a producir una experiencia extática de muerte y resurrección— fue probablemente una ingeniosa adaptación de viejos ritos chamánicos protoeuropeos a la nueva cultura griega.

CUARESMA

DEFINICIÓN:

Todas las religiones cuentan con fechas significativas que conmemoran los hechos, mitos y ritos en las que se fundan. Para la religión católica la Cuaresma es uno de los momentos más importantes del calendario litúrgico, junto con otros como la Semana Santa, la Navidad y Pentecostés.[11]

La Cuaresma se inicia el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa, abarcando un total de 40 días (sin contar los domingos) entre los meses de febrero y marzo.

 

ORIGEN DE LA PALABRA:

El vocablo teutón Lent, que se utiliza en inglés para indicar los cuarenta días de ayuno anteriores a la Pascua, no pasaba de significar la estación de primavera. A pesar de ello se ha venido usando desde el período anglo-sajón para traducir la palabra latina cuadragésima (francés: carême; italiano: quaresima; español: cuaresma), de mayor precisión por significar "cuarenta días", o, más literalmente, "el cuadragésimo día". Esta palabra, a su vez, imitaba el nombre griego de la Cuaresma, tessarakoste, (cuadragésimo), formado por su analogía con Pentecostés [12](pentekoste), que ya era usado desde antes de los tiempos del Nuevo Testamento para nombrar la fiesta judía. Esta etimología adquiere cierta importancia al momento de explicar el desarrollo más antiguo de esta festividad.[13]

 

HISTORIA:

Es difícil precisar el origen de esta festividad religiosa, debido a que no existen claras referencias históricas. Desde hace más de cinco mil años, civilizaciones antiguas como los egipcios y los babilonios realizaban rituales de penitencia. Por esta razón algunos estudiosos de las religiones consideran que el principio de dicha fiesta puede rastrearse hasta miles de años atrás, cuando las sociedades agrícolas llevaban a cabo toda clase de ritos para celebrar el continuo ciclo de la muerte y la resurrección de la naturaleza, y propiciar con éstos la fertilidad del campo y abundantes cosechas.

Para otros investigadores la etapa en que puede localizarse el antecedente más nítido de su origen se remonta al siglo IV d.C., específicamente al año 325, cuando se llevó a cabo el Concilio de Nicea en el que se determinó no sólo que el día de la resurrección de Jesucristo se celebraría el domingo siguiente a la primera luna llena después del equinoccio de primavera (es decir, aproximadamente un mes después del inicio de la primavera), sino también que las prácticas de ayuno y abstinencia se realizarían a lo largo de cuarenta días empezando el Miércoles de Ceniza.

 

LOS 40 DÍAS:

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.[14]

Desde la perspectiva de la doctrina cristiana, la Cuaresma conmemora los 40 días y las 40 noches que Jesucristo pasó en el desierto antes de empezar a predicar, y en los que el Diablo lo tentó, pero sin tener éxito. Aunque ésta es la razón que explica la duración de esta celebración, el número cuarenta tiene también otras connotaciones relacionadas con otros eventos tanto religiosos como seculares.

La duración de la Cuaresma, está basada también en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En el Antiguo Testamento, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días que pasaron los profetas Moisés y Elías en la montaña, así como de los  400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

Con respecto a las referencias seculares, cuarenta es el número de días que se asocian con el tiempo para prevenir el contagio de enfermedades y para la regeneración de los tejidos después del parto, de ahí la palabra cuarentena.

 

En definitiva, el 40 aparece como un referente en diversas manifestaciones culturales relativas a la medición del tiempo y, en particular, a ciertas fiestas de carácter religioso, como muestra el cuadro siguiente:[15]

 

40 días…

Fecha

Celebración

   Después de Navidad

2 de Febrero

   La Candelaria

   Antes del Domingo de Pascua

Variable

   Miércoles de Ceniza

   Después del Sábado de Gloria

Variable

   La Ascensión de Cristo

   Después del equinoccio de otoño

1 de Noviembre

   Día de Todos los Santos

 

AYUNO Y ABSTINENCIA:

En diferentes culturas ha existido la costumbre de ayunar o suprimir ciertos alimentos para lograr la purificación del cuerpo y del alma. Los 40 días de la Cuaresma constituyen el periodo más largo de ayuno y abstinencia en la religión católica.

Esta tradición surge como una medida para contrarrestar los efectos del Carnaval, celebrado tres días antes y caracterizado por ser un momento de excesos que supone el disfrute de todos aquellos placeres de los que se carece durante cuarenta largos días. Los días en los que se celebra el carnaval son conocidos con la palabra carnestolendas, que significa “de carnes por retirar”.[16]

Durante la Edad Media, San Gregorio, Papa de la Iglesia Católica desde el año 590 hasta 604 d.C., fijó una norma que establecía que durante la Cuaresma sólo estaba permitido hacer una comida al día y, además, era obligatorio abstenerse de carne y de todo aquello que proviene de ésta, como la leche, el queso y los huevos. Sin embargo, con el paso del tiempo se fueron relajando estas estrictas ordenanzas.

En la actualidad, el Derecho Canónigo establece que sólo que el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son días de ayuno. La abstinencia de carne debe llevarse a cabo todos los viernes del tiempo de Cuaresma. Es interesante destacar que la abstinencia no incluye la ingestión de pescados y mariscos. ¿Por qué? La explicación tiene que ver con la palabra griega Ichthys, cuyas 7 letras son las iniciales de la frase Iesous Christos Theou Yios Soter que significa en español Jesús Cristo Hijo de Dios Salvador. Esta semejanza entre los frutos marinos y la divinidad católica justifica que hayan sido incluidos en la dieta de la Cuaresma.

 

VENTANA CUARESMAL:

Aunque los aspectos más importantes de la Cuaresma son el Ayuno y la Abstinencia, dentro de la liturgia católica se destacan cuatro aspectos de preparación para esta festividad; los cuales se han agrupado o denominado como “Ventana Cuaresmal”.  

AYUNO

ABSTINENCIA

CONVERSIÓN

CENIZA

 AYUNO.

Del latín "ieunium", es la privación voluntaria de comida durante algún tiempo por motivo religioso, como acto de culto ante Dios. En la Biblia el ayuno puede ser señal de penitencia, expiación de los pecados, oración intensa o voluntad firme de conseguir algo. Junto con las oración y la caridad, ha sido desde muy antiguo una "práctica cuaresmal" como signo de la conversión interior a los valores fundamentales del evangelio de Cristo.

CONVERSIÓN.

Convertirse es reconciliarse con Dios, apartarse del mal, para establecer la amistad con el Creador. Una vez en gracia, hemos de proponernos cambiar desde dentro (en actitudes) todo aquello que no agrada a Dios.

ABSTINENCIA.

Del latín “abstinentia”, se utiliza como gesto penitencial. Actualmente, se pide a los fieles con uso de razón y que no tengan algún impedimento se abstengan de comer carne, realicen algún tipo de privación voluntaria o hagan una obra caritativa los días viernes, que son llamados Días Penitenciales. Sólo el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son días de ayuno y abstinencia.

CENIZA.

Del latín “cinis”, ceniza (material proveniente de la combustión de algo por el fuego). Simboliza la muerte, la fragilidad de la vida y también la humildad y la penitencia.

Para la ceniza se queman las  palmas y olivos benditos del Domingo de Ramos del año anterior, principalmente, y por ser objetos benditos, también estampitas, oraciones o ropa del niño Jesús y eso se utiliza para que los fieles marquen su disposición a vivir la cuaresma con un espíritu de cambio. Tradicionalmente, la ceniza impuesta no debía ser visible.

 

MIÉRCOLES DE CENIZA

ORIGEN DE LA COSTUMBRE:

Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.[17]

Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:

§        “Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”

§        “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás"

§        “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”

VIACRUCIS

Viacrucis o vía crucis[18] significa «camino de la cruz» y se refiere a las diferentes etapas o momentos vividos por Jesucristo desde el momento en que fue aprehendido hasta su crucifixión y sepultura.

A las etapas del viacrucis se le denominan estaciones y tradicionalmente se cuentan 14, aunque algunos añaden la Resurrección en último lugar. Se listan a continuación: 

*          Primera Estación: Jesús es condenado a muerte.

*          Segunda Estación: Jesús carga la cruz.

*          Tercera Estación: Jesús cae por primera vez.

*          Cuarta Estación: Jesús encuentra a su madre María.

*          Quinta Estación: Simón el Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz.

*          Sexta Estación: Verónica limpia el rostro de Jesús.

*          Séptima Estación: Jesús cae por segunda vez.

*          Octava Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.

*          Novena Estación: Jesús cae por tercera vez.

*          Décima Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.

*          Undécima Estación: Jesús es clavado en la cruz.

*          Duodécima Estación: Jesús muere en la cruz.

*          Decimotercera Estación: Jesús es descendido de la cruz y puesto en brazos de María, su madre.

*          Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado.

*          Decimoquinta Estación: Jesús resucita.

 

La costumbre es hacer un recorrido grupal que puede tener lugar dentro del templo o por las calles, deteniéndose en cada estación y haciendo una oración en cada una, una lectura de algún pasaje del evangelio o también un canto. Es una práctica que fundamentalmente se realiza el Viernes Santo. 

Recientemente y, bajo el auspicio del Papa Juan Pablo II, se creó un nuevo Viacrucis con 15 estaciones basadas todas ellas en momentos del Nuevo Testamento, ya que el anterior recogía muchos pasajes de los Evangelios apócrifos. Este nuevo viacrucis comienza con la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní y finaliza con la Resurrección de Cristo. 

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Reconstruccionismo_pagano"


[1] Liturgia.- Forma con que se llevan a cabo las ceremonias en una religión. Voz proveniente del latín liturgīa, a su vez derivada del griego λειτουργία; donde no tenía connotaciones religiosas, sino que con ella se referían a las obras que alguien hacía en favor del pueblo. 

[2] Crisma.- En el marco del catolicismo el crismael es un nombre considerado "sagrado". Está compuesto por aceite de oliva (que representa la fortaleza) al que se añade una pequeña cantidad de bálsamo (cuyo aroma representa el suave olor de la vida cristiana). Es usado en el sacramento del bautismo y la confirmación, y también en la consagración de los obispos, los cálices y las iglesias. 

[3] Ambón.- es la parte de los templos católicos desde la que se proclama la lectura de la Biblia en la misa y otras ceremonias. Puede tener forma de atril, de podio o de púlpito.

[6] Nisán.- (נִיסָן; del idioma acadio nisānu y éste del idioma sumerio nisag, "retoño, primer brote"), es el primer mes del calendario hebreo bíblico, que comienza su cuenta a partir de la salida de los hebreos de la esclavitud en Egipto

[10] Séder Pascual.- (en hebreo: סֵדֶר, "orden", "colocación") es un importante ritual festivo judío celebrado en la primera noche de la Pascua judía.

[12] Pentecostés.- Del griego pentekosté (heméra) describe la fiesta del quincuagésimo día después de la Pascua. Celebra el descenso del Espíritu Santo y el inicio de la actividad de la Iglesia, por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo.

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